RSE vs salarios

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Según Trades Union Congress, España está en el puesto 30º de 33 en el ranking en previsión de crecimiento de los salarios en  el año 2018.

Y eso a pesar de que, como informa El Mundo, los asalariados inician 2018 con la amenaza de una nueva pérdida de poder adquisitivo que también afectará a pensionistas y funcionarios. Lo acuciante de la situación queda patente en que el Gobierno del Partido Popular, que ha sido un firme defensor de la austeridad y la contención salarial, ya ha repetido en varias ocasiones que los salarios deben subir de manera sensible.

Parece ser que nadie hace mucho caso al Gobierno, porque, de acuerdo con Ernesto Poveda de ICSA Grupo en El País , Las organizaciones han amortizado las pérdidas que tuvieron durante la recesión con los beneficios de 2014, 2015 y parte de 2016. Y debían haber elevado los sueldos de manera consistente en 2016 y 2017, pero no lo han hecho. Están aplicando viejas medidas que no repercuten en una mejora de la productividad ni del maltrecho clima laboral de las empresas.

En efecto, el informe de Evolución Salarial 2018 de ICSA especifica que en comparación con 2016, los empleados españoles han perdido un 0,21% de su poder adquisitivo: de los 22.841 euros que cobraba un empleado de media el año pasado se ha pasado a los 22.793 € (48 euros menos). En los últimos cuatro años, es la primera vez que la tendencia es negativa, ya que desde 2014 hasta 2016 la cifra creció un 2,34% de media en tres años, pese a no llegar nunca a los 23.000 euros.

Y eso no es todo. Por si el panorama no fuera suficientemente escandaloso, El País nos explica que Un asalariado gana al año en España unos 25.992,76 euros brutos; una asalariada, 20.051,58 euros. Es decir, las mujeres ganan, de media, un 23% menos. Hay más datos que sirven para ahondar o complementar la desigualdad de género que evidencia esta brecha. Por ejemplo, el número de mujeres que cobran menos de 1.000 euros más que duplica al de hombres: dos millones frente a menos de un millón.

Esta situación aberrante parece que no tiene visos de mejorar; en el mismo artículo podemos leer que apenas uno de cada cuatro convenios nuevos que se firman contiene algún tipo de cláusula para impulsar la igualdad en los sueldos, según los datos del Ministerio de Empleo de 2017; solo el 24,4% de los 1.234 convenios nuevos que se firmaron tenían algún tipo de cláusula para impulsar la igualdad salarial.

Sin ir más lejos, en Significados se define la palabra stakeholder y seguidamente enumera los distintos tipos: En estos grupos podemos contar a los empleados, clientes, proveedores, accionistas, inversores, entes públicos, organizaciones no gubernamentales, sindicatos, organizaciones civiles, la comunidad y la sociedad en general.

Sí, has leído bien. Los empleados están en primer lugar. Lógico, si los empleados de una empresa no saben / pueden / quieren hacer bien las cosas, es casi imposible que esa empresa perdure en el mercado. Se resentirá la producción, el servicio a los clientes, la fidelidad de los proveedores, la imagen corporativa… porque todo eso es producto de la implicación y compromiso de los empleados.

Desde un enfoque económico, Antón Costas hace interesantes reflexiones sobre la economía del bien común. En un artículo que publicó en El País, explica que la precarización laboral, la depauperización salarial y el aumento de la desigualdad y la pobreza, en particular en España, no permiten hablar de progreso social. El resultado es que la economía de mercado ha perdido su adjetivo social.

Los políticos dicen que estamos ante un grave problema que urge resolver. Los estudiosos del mercado nos demuestran los problemas que tenemos en materia de remuneración. Los economistas nos explican que las bajas remuneraciones empobrecen el país.

Los filósofos nos están diciendo desde épocas inmemoriales que la justicia social es la base en la que se sustentan las relaciones y la sociedad. A título de ejemplo, cuelgo aquí “Hacia un concepto de Justicia Social: Murillo Torrecilla, F. Javier, Hernández Castilla, Reyes, Hacia un Concepto de Justicia Social. REICE. Revista Iberoamericana sobre Calidad, Eficacia y Cambio en Educación [en linea] 2011, 9 (Sin mes) : [Fecha de consulta: 16 de enero de 2018] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=55122156002> ISSN

En España tenemos cada vez mayor número de organizaciones socialmente responsables. ¿Qué ocurre respecto a las políticas de remuneración? ¿Qué pueden hacer las empresas que gestionan de acuerdo con el modelo RSE para conseguir “polinizar” a las que siguen olvidando que los empleados son la parte esencial de cualquier organización sana y, por ende, del nivel de bienestar de un país? ¿Qué se te ocurre que podemos decirles para que sirvan de faro al resto? Porque está claro que las buenas prácticas, debidamente comunicadas, son un potente acicate. ¿Qué es lo que no estamos haciendo para mejorar esta calamitosa situación?

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Edita Olaizola

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