Biomimética empresarial, entre simbiontes, parásitos, comensales y oportunistas

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simbiosis

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La Biomímesis se fundamenta en la identificación de las semejanzas ocultas que existen entre los sistemas interconectados en la naturaleza y determinar la forma en cómo podemos aprovechar esos aprendizajes para una mejor solución de nuestros problemas cotidianos y, por tanto, de cómo podemos mejorar el funcionamiento de nuestras organizaciones.

Para hacer más entendedor este aspecto Janine M. Benyus determina una serie de estrategias y principios que su mero enunciado ya nos debería hacer reflexionar:

  • La naturaleza cabalga con la luz solar
  • La naturaleza gasta solo la energía que necesita
  • La naturaleza ajusta la forma a la función
  • La naturaleza lo recicla todo
  • La naturaleza premia la cooperación
  • La naturaleza cuenta con la diversidad
  • La naturaleza demanda tecnología local
  • La naturaleza frena los excesos desde dentro
  • La naturaleza saca partido de las limitaciones

JanineBenyus

Y al tiempo debería ser la puerta inicial de lo que Ángel Alba denomina la “Era de la innovación ágil” en su post de www.sintetia.com de forma que las empresas puedan conseguir modelos de innovación fundamentados por características tales como la simplicidad en la planificación, ideación y evaluación; la agilidad en la definición de las ideas y su iteración para un “fallar rápido y barato”; la experimentación de nuevas fórmulas, ideas y modelos de negocio; el estar abiertos a procesos de co-creación, e incorporación de proveedores e incluso de competidores y la sostenibilidad de recursos, personas y financiación.

Es precisamente en estos procesos de apertura a compartir con otros donde podemos encontrar importantes aprendizajes de los comportamientos de la naturaleza, como plantea “ecos de futuro” en su post sobre “empresas simbiontes” y determinar qué papel queremos jugar y cómo queremos desarrollar nuestro desarrollo empresarial.

Determinar si queremos ser un parásito, es decir, establecer un modelo de interacción en el que uno de los participantes (el parásito o huésped) depende y obtiene algún beneficio de otro, con el consiguiente daño para ese hospedador o anfitrión. (Click to tweet) Los ejemplos de explotación laboral, de agotamiento de recursos naturales o de contaminación ambiental son evidentes muestras de parasitismo empresarial.

Podemos establecer un comportamiento comensalista, en el que uno de los intervinientes obtiene un beneficio mientras que el resto ni se le beneficia ni se le perjudica, aspecto que el tiempo ha demostrado que tiene una escasa sostenibilidad y perdurabilidad en los ecosistemas empresariales. Aquí podemos encontrar rémoras que se pegan a uno desarrollando la foresis para conseguir presencia y transporte a mercados en los que no está presente, situaciones de inquilinismo aprovechando los espacios de mercado creados por otros o especies de metabiosis o tanatocresia, que aprovechan los restos de otras empresas para desarrollar sobre ello o a partir de ellos sus propios modelos de negocio.

Puede optarse por un comportamiento oportunista, manteniendo un equilibrio hasta que se encuentra una oportunidad, ya sea por inmunosupresión del entorno debida a periodos de crisis, o por resistencia antibiótica adquirida debida a favores políticos para en definitiva mejorar sus beneficios empresariales a expensas de las otras partes.

O se puede ser inteligente y optar por convertirse en empresas simbióticas, que se fundamentan en perseguir que las relaciones que establecen con el entorno y el resto de partes implicadas (accionistas, trabajadores, proveedores, clientes, partners, comunidades en las que operan, etc.) resulten un intercambio beneficioso, satisfactorio, justo y sostenible que maximicen el beneficio de todas las partes implicadas en las mismas.

En la naturaleza el parasitismo, comensalismo y mutualismo o simbiosis es un proceso continuo que tiene como tendencia natural más sostenible a la simbiosis. Es decir, el parásito evoluciona auto-regulando su virulencia contra el hospedador y éste al tiempo reacciona neutralizando los efectos deletéreos de su parásito evitando la mutua autodestrucción. En los ecosistemas empresariales esta medida es más complicada pues los egos personales, las ofensas y las rencillas comportan a menudo la rápida destrucción de las partes.

wefdavosEstos comportamientos simbiontes deberían tener un mucho mejor futuro habida cuenta que nos encontramos en un nuevo contexto de mayor exigencia de la sociedad, de un altísimo crecimiento de Compañías B o SLIGs (Sociedades Limitadas de Interés General), de generalización de “Clean slate brands”, de auge de las Teorías de Sistemas siguiendo los modelos de Herbert Spenser y en el que al parecer, como se pregunta Esha Cnhabra en Forbes, la inversión de impacto puede estar finalmente haciéndose un espacio perdurable al hilo de una de las recientes iniciativas del World Economic Forum de Davos “Mainstreaming Sustainable and Impact Investing”.

Por lo tanto, como nos decía Itamar Rogowsky en su última conferencia anual de AEDIPE, el futuro avanza hacía la aplicación del eco-liderazgo y en ese futuro que nos espera y que se está construyendo día a día, o se es una empresa simbionte o no se será y en Peopleplus!Profit tenemos las herramientas, la experiencia y la pasión para acompañar a las empresas en su evolución para conseguirlo.

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Xema Gil

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