La comida de verdad, liderazgo y valores.

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Silvio Elias

Entrevista a Silvio Elías, Director General de Supermercados Veritas.

Esta entrevista es parte del libro “Valores sólidos para tiempos líquidos” de José Luis Montes,  cuyos beneficios van a beneficio de la prestigiosa ONG Sonrisas de Bombay.
Portada Valores Sólidos

Un ejemplo de “Valores que generan valor

Cuando provienes de una notable familia empresarial, estudias en una de las mejores universidades de negocios, y comienzas tu vida laboral haciendo un tour de prácticas por el entorno corporativo de la gran compañía familiar, todo parece indicar que formarás parte de la segunda generación que pasará pronto a dirigirla.

Pero a veces algo en tu vida hace un “click”, y decides cambiar el guión. Silvio es una persona no solamente inteligente y preparada, sino, y eso le convierte en alguien muy especial, muy valiente y comprometido con el bien común. Trabajando y aprendiendo en una empresa socia de la de su familia, allá en Holanda, descubre el mundo de la alimentación ecológica, de lo que él llama “la comida de verdad”, y decide luchar por crear la primera gran cadena de supermercados de éste tipo de productos de nuestro país. Su sueño, su cambio de guión vital, es hoy la compañía “Veritas”, una creciente, exitosa, potente y bella realidad que extiende cada vez más sus tiendas y enriquece su formato. Descubramos a la persona que hay detrás de ello, y hablemos con él de esos valores sólidos desde los que dirige su aportación a un mundo mejor.

JLM: Echando la vista atrás, Silvio, ¿ves conexión entre los valores que movían a tus padres y los que posees ahora, incluyendo los aprendidos durante tu vivir?

SE: ¡Sin duda! Son más la semejanzas que las diferencias entre los valores de mis padres y los míos. Muchos de ellos han quedado impregnados en mí y han desarrollado parte de mi personalidad, pero también creo ver una reciprocidad, un cierto modelaje de sus valores a partir de mi singularidad y visión del mundo.

Es decir, fundamentalmente en la infancia son los valores y comportamientos de los padres los que dejaron huella en mi manera de ser, si bien no siempre eso es fácil de percibir por uno mismo, pero a medida que he ido desarrollando mi identidad y personalidad adulta he constatado una cierta transferencia de mis visiones a las de ellos. Y el hecho de convivir y relacionarnos con intensidad ha posibilitado esta realidad, ¡lo cual es magnífico!

De mi padre he aprendido a ver las cosas bajo su aspecto más positivo y favorable, a no rendirme jamás, a no esperar que me den las cosas sino a lucharlas o, si es necesario, inventarlas. También a encauzar la energía hacia fuera, mientras que de mi madre he aprendido a atesorar el privilegio de vivir cada instante, a disfrutar de las pequeñas cosas, a no dejarme llevar por las convenciones, ¡a cuestionarlas!, y a desarrollar mi fuerza interior. ¡Sólo puedo estar agradecido! Creo que les devuelvo ese legado con cariño inagotable, con amor, con lealtad, con la responsabilidad de intentar hacer algo similar con sus nietos.

JLM: ¿Qué tipo de niño eras, y cómo eso ha ido evolucionando hasta el tipo de adulto que eres ahora?

SE: Siempre fui tímido y muy observador, al tanto de lo que sucedía alrededor, pero a la vez muy alegre y vital, y he de reconocer que tal vez un poco nervioso e impaciente. Me encontraba más cómodo con niños mayores que yo, y me sentía atraído por aquello que se salía de lo convencional. Creo pensar que quizás me inquietó el futuro y mi capacidad para afrontarlo a una edad demasiado temprana

Siempre pensé que debía dejar huella, que todos debemos dejar huella, quizás en parte por ‘culpa’ de la educación jesuita, en la que debemos dar lo mejor de nosotros, quizás por las expectativas de mis padres con mis capacidades, quizás por mi manera de ser, vete a saber … Dar sentido a la existencia ha estado detrás de todos mis actos, quizás privándome de una espontaneidad que me hubiera facilitado algunas cosas, pero que me ha lanzado siempre en busca de desafíos nuevos. Todas las cosas que me han motivado y me han apasionado en mi trayectoria profesional han implicado saber generar y conducir cambios en las formas de actuar o de ser de la gente, y eso es muy retador. A veces siento que he escogido lo quiero hacer, pero en muchas ocasiones he tenido la sensación de que los proyectos me han escogido a mí.

JLM: ¡Es muy interesante eso! Me contaba hace poco Angel Mª, el fundador de Bubok, que él piensa que los sueños nos escogen a nosotros, y ahora me dices tú casi lo mismo

SE: La mayoría de cosas buenas que me han pasado me han venido por casualidad, aunque en realidad no creo demasiado en ella. Todos tenemos un campo magnético, que atrae aquello que proyectamos, y a mí sin duda me ha traído muchas de las cosas que hoy hago y que incluso soy. Es un convencimiento que tengo, sí.

JLM: Háblame de tu visión del papel de la educación en la formación de adultos felices y capaces de generar felicidad

SE: Buf. Me cuesta tener una visión completa de este asunto, del que en absoluto soy experto, pero … creo que el modelo está invertido. Los niños son los seres más vulnerables, cuya etapa en la vida hay que proteger con más cuidado, en el sentido de favorecer su crecimiento hacia los adultos que serán. Nos preocupamos mucho por el mundo que dejaremos a nuestros hijos, pero ¿nos preocupamos por los hijos que dejaremos a este mundo?

No creo que sea deseable un modelo educativo únicamente técnico, competencial, rígido, excesivamente especializado ¡antes de saber quiénes somos, que desatiende cuestiones más fundamentales como las emociones o las relaciones. No percibo un diagnóstico correcto de las necesidades de nuestra sociedad, y no comprendo que a los padres nos ‘obliguen’ a delegar ya las funciones educativas en las guarderías desde las 16 semanas de vida. Nos empeñamos en crear masas de universitarios lowcost en lugar de asegurar una niñez plena y adecuada.

Por otra parte, un país cuyos gobiernos cambian el modelo educativo en cada legislatura a su antojo no es un país maduro que piense en el porvenir de sus ciudadanos. Es muy triste.

JLM: Si, es así, y yo creo que se está gestando un desastre. Hablabas ahora de “saber quiénes somos”, ¿qué importancia tienen los sueños y la pasión en tu vida, Silvio?

SE: Sin los sueños no hay vida, hay sólo subsistencia, inercia. La pasión es la que alimenta esos sueños, pero no tienen por qué ser grandes sueños, basta con te levanten cada mañana y motiven y rijan tu conducta. Las pasiones son las únicas que tienen poder transformador. Todo lo que he hecho ha estado regado con ilusiones y pasiones. No sé vivir de otra forma. No vivo de grandes ideales en el sentido dogmático, soy pragmático, y es que la realidad es tan cambiante … pero sí creo en la ética personal aplicada a todo, a todos y todo el tiempo.

Por otra parte, suelo concentrar mis energías en lo que me parece que tiene capacidad de unir en lugar de dividir. De vez en cuando me desapasiono, sí, sólo un ratito, para mirar desde arriba lo que nos pasa abajo, y poder mirar con algo más de lucidez, si puedo, para luego volver a zambullirme.

Silvio Elias en Veritas

JLM: Cuéntame sobre personas y situaciones que te hayan aportado grandes aprendizajes en tu vida, y qué te han aportado, tú que has estado rodeado de gente notable en muchos aspectos

SE: Después de rebuscar en mi memoria, no soy consciente de haber logrado grandes saltos de aprendizaje de golpe. Más bien he ido impregnándome de las lecciones diarias que te da la vida, muchas veces en forma de pequeños disgustos y dolores, otras muchas al interiorizar vivencias intensas y ordenarlas en mi almacén de experiencia. También al comprobar tantas veces que lo que das es lo que recibes, esa es una regla universal que constato una y otra vez.

Un ejemplo de pequeño aprendizaje que me gustaría contarte: en mi primer trabajo, acompañando al responsable de un grupo de tiendas de alimentación, hicimos una visita de supervisión de esas tiendas. En la primera de ellas, tras efectuar la rutinaria visita y tras hablar con el responsable de la tienda, llegó la hora de ir a la siguiente tienda. Estaba saliendo por la puerta cuando mi jefe me agarró por el brazo y me dijo: ‘Silvio, espera, vamos a despedirnos y a dar las gracias a todas las personas del equipo de esta tienda. Para ellas es una fi esta que les visitemos, y vamos a corresponderles’.

Aquello me marcó, ¡y fíjate qué aprendizaje más básico! Pero … ¡es tan importante poner a las personas en el centro y darles lo mejor de ti, ser agradecido, respetar!

Admiro a mi familia, padres, hermanos, mujer e hijos, a mis amigos de verdad, los que se alegran y se entristecen conmigo, y a un sinfín de personas cotidianas que da respuestas humanas increíbles con sus gestos diarios. Tengo una inmensa suerte en este aspecto, es la verdad.

Y en otro orden de cosas, muchas de las lecturas de mi juventud han calado mucho en mi manera de entender la vida y las relaciones humanas, seguro a una edad en la que somos esponjas y moldeamos parte de lo que llegamos a ser. Y muchos de los viajes que he realizado, solo o en compañía, me han dado tantas muestras de humanidad … también viajar me ha aportado aprendizajes valiosísimos.

JLM: ¿Estás cómodo con la sociedad, con el Mundo, que tenemos en este momento? ¿qué desearías cambiar, y qué mantener o incrementar?

SE: Es tan evidente y tan transparente que lo que hoy tenemos no es la sociedad ideal, especialmente desde nuestra cultura … tenemos un mundo con carencias de justicia, con violencia de todo tipo, con abusos de poder, corrupción, y la lista es conocida y todos la sabemos completar. Pero prefiero sumarme a la creciente conciencia que tenemos sobre esta realidad, y a la capacidad transformadora de cada vez más personas y organizaciones. ¡Tenemos que crear nuevos referentes de modelos de conducta!

JLM: Hablemos de esos referentes, Silvio, y de tu visión del liderazgo actual, de su solidez de principios y convicciones, de sus motivaciones, ¿lo ves parecido a estilos antiguos o ha cambiado en algo?

SE: Creo que pueden y deben coexistir distintos tipos de liderazgo, y todos ellos son importantes. Hoy, debido a la influencia de internet y la globalización, hay aspectos del liderazgo empresarial que a mi entender cobran más fuerza que nunca: la honestidad, la transparencia y el reconocimiento de la imperfección y del fallo propio entre ellos. Pero hay que ir con cuidado de no confundir liderazgo con manipulación, ya que tenemos un problema en la sociedad de falta de referentes sólidos que nos ayuden a distinguir entre cambios necesarios y la distorsión fácil de la realidad propia de unos pocos en beneficio de su statu quo.

JLM: Tú eres también un referente y alguien que ejerce un liderazgo, ¿qué intentas aportar a los demás, a los que te rodean más cercanos, a la sociedad, al Mundo?

SE: Mira, un día un amigo de facultad me dijo lo que más me ha llenado jamás: ‘Silvio, tío, no sé cómo lo haces pero siempre me cargas de energía y salgo más contento después de hablar contigo’. Esa posibilidad de transformar me encantaría que estuviera presente siempre tanto en mi trabajo como en mis relaciones personales. Esta visión de mí mismo es la que me ha llevado a desarrollar los proyectos empresariales – vitales que he emprendido y sigo viviendo a diario. Y me gusta pensar que soy un entusiasta contagioso y desarrollar, incidir en ese aspecto.

Además, me gustaría verme como una persona leal, una persona coherente, una persona fiable, aunque eso lo deben valorar los demás, ¿no crees? Lo que más admiro en amigos míos es su arte innato para sacar lo mejor de cada uno. Quisiera parecerme en algo a ellos …

Lo que sí procuro es salpimentar la vida con humor y merecidos momentos de NO tomarnos a nosotros demasiado en serio. Mira, el único mote que me han puesto en la vida es tere ata, que según un amigo maorí de Papeete en su lengua significa ‘el viajero que sonríe’. ¡Con eso me quedo!

JLM: “El viajero de la vida que sonríe”, ese eres tú, Silvio. Háblame de cosas que estás haciendo, o has conseguido, y que parten de tus tesoros personales y se convierten en aportaciones de valor para los otros

SE: Si algo no funciona, lo haré funcionar. Nadie me disuadirá, y cuanto más me digan que no se puede más lo intentaré. Así han nacido los proyectos profesionales que he hecho, algunos menores y otros, según mi opinión, de mayor calado y trascendencia, como el que tengo la fortuna de liderar hoy, la cadena de supermercados Veritas. Creo firmemente que una sociedad consciente y responsable es una sociedad mejor, y que una sociedad narcotizada, o zombie, es una sociedad peor.

Lo que desde nuestra empresa tratamos de hacer hoy es levantar esa conciencia, ayudar a las personas a formularse las preguntas adecuadas y ser conocedoras de las consecuencias de nuestros propios actos sobre nuestra sociedad y, en última instancia, sobre nosotros mismos. En mi caso, en el ramo de la compra y consumo de alimentos, con esa filosofía y objetivo detrás.

Estamos, por desgracia, creando una sociedad de cultura low-cost, con riesgo de entregar nuestra capacidad de cuestionarnos las cosas y no ver que nos acaba perjudicando a todos. Queremos contribuir a cambiar esto. Y es que cuando sabemos, cuando conocemos, siempre cambiamos nuestra conducta, y somos más felices también.

Una anécdota que quiero contarte: Carme, una proveedora nuestra, productora de verduras y hortalizas, a la que nos gusta llamar ‘compañera de viaje’ más que proveedora, dijo en una ocasión al ser preguntada por su relación conmigo: ‘Silvio me ha permitido hacer ahora lo que me hubiera gustado hacer al jubilarme’, ¡Eso paga todo el esfuerzo!

JLM: Para finalizar, ofrécenos algunos consejos, o recetas si lo prefieres, para tener una vida plena y satisfactoria

SE: No tengo recetas mágicas pero puedo compartir lo que me funciona a mí: ir por la vida con los ojos bien abiertos, estar atento a todas las señales, en ellas se esconden un montón de oportunidades de ser feliz. Ello desde algo tan literal y sencillo como ir por la calle con la cabeza levantada, como también por esforzarnos en sonreír tanto con la boca como con los ojos, realizar siempre contacto visual. También significa, más metafóricamente, disfrutar de ese proceso de búsqueda de los sueños, aunque sean menores.

Creo que debemos grabar en nuestro corazón algún gran sueño e ir alimentándolo con pequeñas y diversas metas de corto recorrido, sencillas y asequibles, que vayan pavimentando el recorrido hacia ese gran sueño. Y, por supuesto, ¡mejor acompañado!

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Xema Gil

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