Baja intensidad laboral

Ecosistema Interno, Escriben nuestros Consultores 2 82

Casi el 15% de la población española vive en hogares con muy baja intensidad de trabajo. La baja intensidad laboral hace referencia a las personas mayores de 18 años que hayan trabajado menos del 20% de su potencial de trabajo en el último año. (Si quieres leer la noticia, puedes consultar RRHHpress.com) .

Si nos fijamos en la siguiente tabla, enseguida vemos que tenemos una posición preocupante en relación con otros países europeos:

Una vez más podemos comprobar que nuestro mercado laboral es precario, y que no parece vaya a mejorar en un futuro próximo. Nuestros puntos fuertes son el turismo y la construcción, y ninguno de ellos van a ayudarnos a mejorar esta situación:  los países más avanzados tienen menores índices de desempleo, y en esta tesitura tampoco salimos muy favorecidos;  en el ranking de países innovadores figuramos en el puesto 29 de 50, con más de 15 países europeos más avanzados que nosotros).

Los presupuestos generales del Estado para 2018 asignan 7.044 millones a I+D (542 más que el año pasado), pero los expertos advierten que la tasa de ejecución sigue cayendo año tras año:  parece ser que de cada 10 euros destinados a I+D+i solo se gastan 3.  Y si miramos cuáles son los gastos que más suben enseguida vemos que Innovación no aparece por ningún sitio.

Así que, salvo sorpresas de última hora, no parece probable que la Administración Pública empuje la Innovación para que avancemos puestos en la lista de países innovadores.  Como todos sabemos, eso signfica perder protagonismo internacional y consecuentemente menores posibilidades de negocio. Y eso nos lleva a que cada vez sea más baja la intensidad del trabajo. ¿Estamos condenados a ser una sociedad cada vez un poco más pobre y con más dificultades para mantener a los ciudadanos en niveles aceptables de bienestar ?

Afortunadamente, las empresas tienen mucho que decir. A pesar de tener que moverse en este difícil escenario, la globalización les ayuda a buscar nuevas oportunidades de negocio y consecuentemente de generar empleo.

Pero no un empleo poco cualificado y eventual, como suele ser habitual en Turismo y en Construcción, sino empleo especializado en nuevas tecnologías, inteligencia artificial, big data, robótica y otras muchas disciplinas que crecen exponencialmente y están dibujando un nuevo mundo.

En este contexto será difícil que las empresas tengan capacidad de emplear a todas las personas demandantes de empleo, pero pueden hacer una aportación vital para la sociedad:  cooperar en la divulgación del conocimiento y las posibilidades de formación para la ciudadanía, de tal forma que las personas cuenten con suficientes recursos como para ganarse la vida con otros planteamientos que no sean necesariamente el empleo “para toda la vida”:  las personas autónomas y con capacidad de integrase en diferentes proyectos sucesiva o simultáneamente tendrán muchas más posibilidades de estar ocupadas, algo bueno para ellas mismas, para las empresas – que podrán así contar con los mejores profesionales para los mejores proyectos – y para la sociedad en su conjunto.

Parece bastante evidente, por tanto, que la nueva sociedad va dibujando otras realidades:

  • El Estado cada vez tendrá menos protagonismo a la hora de ofrecer puestos de trabajo;
  • Las empresas tendrán cada vez más oportunidades de influir en el nivel de bienestar de los ciudadanos.

¿Qué valores deberíamos pedir a las empresas para que su nueva responsabilidad atienda los principios éticos deseables para este futuro próximo?

 

 

 

 

 

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Edita Olaizola

2 Comments

  1. Josep April 26, 2018 at 5:23 pm -  Reply

    Consciencia, Empatia, Inteligencia Emocional

  2. Edita Olaizola April 26, 2018 at 6:28 pm -  Reply

    Muchas gracias por leer el artículo, Josep 🙂

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