Leí en el TIME International un curioso artículo fruto de la crisis de reputación que tienen en Estados Unidos con su policía. Claro que el país lleva sufriendo últimamente una triste saga de despropósitos en materia de gestión policial.
Ellos tienen un policía cada 469 ciudadanos (el mero hecho de pensar que aquí tenemos entre policías y guardias civiles, uno cada 198 ciudadanos ya da de por si para muchas reflexiones).
En términos globales no es una cifra demasiado elevada; representa 213 policías cada 100.000 habitantes, que es el indicador comparativo que se acostumbra a utilizar en esta materia. Algo superior al de los países nórdicos: Finlandia 156, Suecia 206, Noruega 159 o Dinamarca 196; por encima de Francia 390, UK 260 o Alemania 299, y muy lejos de los números de España 505, Italia 411, Portugal 462, Grecia 453, Turquía 484 o Rusia 546.
Y sin duda hay muchos errores de gestión y planificación que bien podrían ayudar a explicar, casi por sí solos, esta falta de reputación. Veamos un par de indicadores que, a mi criterio, hacen más fácil entender la situación:
- Un 80% de blancos frente a un 16% de negros, un 13% de hispanos y un 2% de asiáticos
- Un 88% de hombres y un 12% de mujeres
Es evidente que se da una situación que queda lejos de la necesaria Tolerancia que Richard Florida argumentaba en sus planteamientos para ser capaces de atraer el Talento al Territorio.
Es difícil imaginarse que una policía así pueda entender y ser entendida por todos los grupos raciales por igual. Y si no se da ese diálogo necesario, difícilmente ha de constituirse después la confianza.
Por no hablar de la falta de empatía, mano izquierda e inteligencia emocional que debe adolecer unos equipos con tan poca inteligencia y liderazgo femenino en su interior.
Pese a todo, cuando miden la confianza de los ciudadanos en su policía se encuentran que en junio de 2015 les da el mismo valor que en el año 1993, un 52%, que es cierto que es bajo para una institución como esta, pero que en global aprueba y está por encima de la que dan esos mismos ciudadanos a las escuelas públicas, 31% o a su propio congreso, un 8%.
Si comparamos esos datos con los de España, extraídos a partir de la Quinta edición de la Encuesta Social Europea, vemos que la ciudadanía española tiene una percepción de que la policía está desempañando su cometido bien o muy bien en más del 70% de los encuestados. Un nivel similar al de la policía del Reino Unido y solo por debajo de Noruega, Suecia, Alemania, Dinamarca, Suiza y Finlandia. O en los barómetros de opinión del CIS obtienen puntuaciones elevadas de 5,78 la Guardia Civil o 5,70 el Cuerpo Nacional de Policía cuando el resto, (monarquía, partidos políticos y sindicatos) suspenden.
Seguro que hay muchas cosas que se hacen mejor, pero no parece que sea una de ellas el que exista una mayor presencia de la mujer en los cuerpos policiales españoles. Si bien el Cuerpo Nacional de Policía presume de ser uno de los cuerpos estatales europeos con mayor presencia femenina, ésta no supera el 13% y hemos de recordar que sus efectivos representan menos de la mitad de los policías en España y que el otro cuerpo armado, la Guardia Civil, tiene tan solo un 6% de mujeres en sus filas.
Aparentemente es algo que no debiera ser difícil de resolver, como demuestran las nuevas policías españolas que tienen un 11% de mujeres en el caso de la Ertzantzia o un 22% en el caso de los Mossos d’Esquadra, y en todo caso deja abierto un interesante campo de mejora.
Es evidente que en todos estos casos hay muchos más aspectos a tener en cuenta, y que la simple visión del problema o su acercamiento desde un solo o unos pocos indicadores puede dar lugar a una lectura errónea o inadecuada, y que por tanto hemos de sumarlo a la lista de problemas “malvados” (wicked) de los que hablamos en otro artículo (El cambio climático y su dimensión ética).
Pero bien es cierto que a partir de ellos se pueden entender mucho mejor algunas de las causas o de los planteamientos estructurales que generan los comportamientos que dan lugar a esos bajos índices de reputación.
Por eso en Peopleplus!Profit hemos generado baterías de indicadores para el análisis de los comportamientos de las organizaciones desde una concepción holística de la RSE y de los comportamientos éticos de sus líderes. Estamos convencidos que son un primer paso excelente para afrontar los procesos de mejora y aprendizaje continuo que han de permitir caminar como organización a un futuro plenamente sostenible.
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