Valores, ética y genética

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Hacer bien las cosas ahora mejorará los genes de nuestros hijos

 

Las sociedades tienen por lo general un acervo basado en principios éticos.  Concretamente el nuestro se basa en los grandes pensadores griegos.

Aristóteles nos enseña que la felicidad consiste en el desarrollo y perfección de las capacidades humanas, y que todo lo que hacemos está enfocado a ese fin. Cómo lo hacemos es algo que debe determinarse a priori (conformando así un corpus ético), y teniendo en cuenta además que el bien de la persona debe amoldarse al bien común.

Aristóteles

Es en este contexto de pensamiento donde Aristóteles vincula la ética con la política, entendiendo por política lo que debe hacerse y evitarse para conseguir el bien común.

Parece lógico pensar entonces que un conjunto de personas éticas pueden formar una sociedad ética, y una sociedad ética favorece comportamientos éticos por parte de las personas. Es uno de los principios del enfoque sistémico, cada parte influye en el todo y viceversa.

Por otra parte, se ha demostrado (ver La política puede marcar la evolución humana, y viceversa) que los genes dan forma a la cultura y a las instituciones políticas, pero estas, a su vez, también dan forma a la biología y a la fisiología humanas, propiciando la transmisión de ciertos rasgos a generaciones futuras.

Aplicando el enfoque sistémico podemos decir también que  una organización, como parte de la sociedad, reproduce exactamente los mismos esquemas:  si las personas que trabajan en la organización tienen comportamientos éticos, la organización se comportará éticamente, y viceversa.

Existe bastante consenso en este planteamiento.  De hecho, es difícil encontrar personas u organizaciones que se planteen deliberadamente ser no-éticas. Otra cosa distinta es cómo trasladar este marco filosófico a la realidad del día a día.

En PeoplePlusProfit  propugnamos implantar en las organizaciones un sistema de valores basado en principios éticos polinizadores, como base para que dichos valores germinen, sean fecundos y generen semillas y frutos para la propia organización y para su entorno. Es lo que recoge de forma sintética nuestro leitmotiv: “valores que generan valor”.

Mafalda y la ética

De acuerdo otra vez con Aristóteles, las virtudes son hábitos que se adquieren por medio de la repetición. Es decir, su desarrollo precisa de un buen modelo que sirva de referencia para contrastar los avances que se van consiguiendo mediante la interiorización de los comportamientos adecuados.

Por eso un buen modelo de indicadores sobre comportamientos éticos es útil para verificar de forma objetiva cuáles son los valores que sustentan a la organización, cómo se pueden implantar,  fortalecer y divulgar para asegurar con ello un modelo de  gestión que favorezca la obtención de buenos resultados corporativos, siendo a la vez respetuoso con todos los partícipes.

Y de nuevo el enfoque sistémico nos puede llevar a contemplar a esta organización dentro del sistema – sociedad: como parte del sistema, la empresa está contribuyendo a que la sociedad sea cada vez un poco mejor, y ya hemos dicho que si la sociedad mejora lo hace también nuestra especie.

 

Por lo tanto, un modelo de gestión de negocio basado en principios éticos, adecuadamente diseñado e implantado, contribuye positivamente, también, a que nuestros hijos hereden mejores genes y, por lo tanto, tengan más posibilidades de ser felices.

¿Quién podría negarse a trabajar de esta forma?

 

 

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Edita Olaizola

2 Comments

    • Edita Olaizola June 4, 2015 at 6:53 am -  Reply

      Muchas gracias, Alicia 🙂

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