¿Cómo afrontar el impulso de territorios sostenibles?

Integración de la RSE, RSE Holística 0 93

Los 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS) aprobados por Naciones Unidas son el plan de acción más ambicioso a favor de las personas, el planeta y la prosperidad para el periodo 2016-2030. La propuesta es eliminar la pobreza y alcanzar metas para mejorar la salud, generar empleo, proteger el

ODS

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medioambiente, facilitar el acceso a la tecnología, etc., Involucrando a los estados, las empresas, organizaciones del tercer sector y en global a toda la ciudadanía bajo el lema y concepto de “no dejar a nadie atrás”.

Es evidente que un planteamiento tan ambicioso no tiene oportunidades de éxito si no se consigue que todas las personas, ya sea como consumidores, ciudadanos o trabajadores, contribuyamos a solventar los retos que tod@s tenemos como sociedad. Es, pues, un necesario sentido de corresponsabilidad práctica lo que se requiere para poder hacer posible esta implicación y la evolución de soluciones compartidas.

Se ha demostrado que “reducir la escala” y concentrar las acciones en determinados territorios ayuda a generar soluciones efectivas que incrementan de modo exponencial los efectos. Esto pasa para lo malo, como comentábamos en un pasado post sobre Ibiza y el efecto negativo del boom de la economía colaborativa. Pero puede plantearse utilizar ese efecto en positivo y utilizarlo pues como un sistema de promoción e impulso colectivo.

Una visión y ejemplo de que eso es posible aparecía en el reportaje “Japón: ciudades autosuficientes” en La Vanguardia del 19 de febrero de 2017.  En él se hacen eco de las ciudades de Fujisawa en las afueras de Tokio y de Tsunashima en Yokohama. Ambas promovidas por Panasonic pero aglutinando a las autoridades, empresas (en la de Tsunashima hasta a la propia Apple) y sobre

Fujisawa

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todo a las personas dispuestas a participar. Ciudades en las que se han podido reducir en un 70% las emisiones de CO2 y mediante un uso racional y la instalación de los equipamientos necesarios permitir el uso del agua de lluvia reduciendo el consumo alrededor de un 30%.

Se puede recurrir a que es un conjunto de disciplina y conciencia que tienen los japoneses, o se puede hacer autocrítica de las cosas que no hacemos bien y que podríamos mejorar.

Este tipo de proyectos han de ser necesariamente integrales, pero en todos ellos la energía y su gestión es un factor fundamental. En el caso de Japón, con producción limpia de hidrógeno pero también con aspectos de seguridad, movilidad, bienestar y la vida comunitaria, con parques de coches eléctricos compartidos y almacenamientos en baterías de la energía solar.

Todo ello es posible porque en Japón hay una cultura acostumbrada a gestionar los propios recursos porque el territorio es escaso. En España, en cambio, pese a nuestra riqueza en renovables y a disponer de buenas infraestructuras, nos falta la estructura mental, política y regulatoria adecuada.

Un buen ejemplo de ello son las leyes que gestionan la energía. Una regulación que impide que un usuario pueda libremente desengancharse y engancharse a la red. Este planteamiento, que en lo político viene viciado por el hecho de que las leyes se hacen desde Madrid, pero se han de aplicar en las autonomías y de las puertas giratorias que tienen sentados en los consejos de administración de las principales empresas de energía a políticos,  es lo que impide el desarrollo de tecnologías que están disponibles y que serían una solución al sistema desde un práctica corresponsabilidad.

Nissan-V2G

Nissan-V2G

Hace años que la tecnología V2G (vehicle to grid, vehículos conectados a la red) está disponible. Es decir, que un vehículo eléctrico pueda integrarse perfectamente en la red, cargar en las horas valle y suministrar en las horas punta para reducir las  fluctuaciones. En un estudio realizado por Nissan y la compañía italiana Enel en Dinamarca, en el que seleccionaron un particular propietario de un coche Nissan Leaf totalmente eléctrico al que instalaron un conversor en su casa, calcularon que podría obtener un beneficio anual de 1.350€ por vender energía de su coche a la red, además de ahorrar en su propia factura. Imaginad la cantidad de vehículos que están gran parte del día solos en casa si fuesen así de productivos.

¿No sería posible pues que las autoridades de un territorio o las empresas líderes del mismo se coordinaran para desarrollar un territorio sostenible? Unos proyectos que – partiendo de la planificación colectiva y de la gestión de la energía – creen pequeños ecosistemas que ayuden a ser más sostenible el entorno productivo, por ejemplo, enlazando este modelo de corresponsabilidad práctica a los modelos de cogeneración que muchas empresas ya tienen, en un mercado interno para ese propio ecosistema que permita eludir o minimizar el efecto pernicioso de las leyes globales.

Vinculando la actividad y la intermediación comercial a los sistemas de monedas virtuales locales que están apareciendo en tantos sitios y a las “colmenas” de consumo colaborativo de la producción local.  Y desarrollando el conjunto con una serie de servicios que se ofrezcan a las personas para que su vida sea mejor.

ODS

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Sin duda sería una excelente forma de tangibilizar el ODS 17 de generar alianzas para lograrlos objetivos comunes y de avanzar sinérgica y holísticamente en todos los demás ODS.

xemagil

 

 

 

 

 

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Xema Gil

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